Plataformas

Abyss Ascent: cuando el agua sube y tú pides un salto más

Una cueva, agua que no para de subir y plataformas con sorpresa. Así se juega a Abyss Ascent y así puedes ahorrarte unos cuantos chapuzones.

Un explorador salta entre cristales luminosos sobre el agua de una cueva.
Ilustración de Abyss Ascent · Galacade

Ves una plataforma, calculas el salto y piensas que llegas de sobra. Entonces miras abajo: el agua está bastante más cerca de lo que recordabas. Abyss Ascent va de eso, de ir ganándole metros a una cueva que se inunda mientras decides por dónde seguir. Si te gustan los juegos de plataformas online en los que un pequeño despiste acaba en chapuzón, aquí tienes una buena excusa para echar otra partida.

La gracia está en mirar un poco más arriba

Al principio apetece saltar hacia lo primero que queda a mano. Funciona hasta que aterrizas en una repisa y descubres que no has pensado cómo salir de ella. Conviene mirar dos apoyos por delante: el que vas a pisar y el que te permitirá continuar. No hace falta planear toda la cueva; basta con no quedarse sin ideas en mitad de un salto.

Con las flechas o A y D te mueves, y con Espacio, W o la flecha arriba saltas. En el móvil tienes los botones en pantalla. Lo interesante empieza cuando el suelo deja de comportarse siempre igual: unas plataformas se mueven de lado a lado y otras suben y bajan contigo encima.

El detalle curioso: no tienes que pisarlo todo

Las plataformas ámbar se derrumban un segundo y medio después de tocarlas. Dan bastante respeto cuando descubres lo rápido que pasa ese tiempo, pero tienen truco: son pasos opcionales. La cueva también ofrece una ruta estable. Una repisa llamativa puede ser un atajo tentador sin ser el camino que más te conviene.

Las camas elásticas añaden otra pequeña alegría: te lanzan por un carril despejado. Después de varios saltos ajustados, ese impulso se agradece. Eso sí, aprovecha el viaje para mirar dónde quieres caer.

¿Velocidad o un salto más potente?

La píldora naranja aumenta la velocidad y la violeta da más potencia al salto. Duran ocho segundos y una sustituye a la otra. Recoger una mejora cambia la sensación del movimiento, así que merece la pena tenerlo en cuenta antes de repetir un salto que ya dabas por controlado.

Y el agua sigue a lo suyo: acelera durante la partida. No hay una cuenta atrás que te regale el final; cada segundo hay que ganárselo. Prueba Abyss Ascent y ya nos contarás qué te pudo: el agua o las ganas de llegar a esa plataforma que parecía tan fácil. Si te quedas con ganas de saltar, Pulse Runner cambia la cueva por una carrera de neón.

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