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Progresito: salta tus principios y procura no comerte la siguiente caja

Un cerebro con zapatillas, consignas y libros voladores. Progresito mezcla humor con un runner que acelera hasta que llega el primer tropiezo.

Progresito, un cerebro con gafas y zapatillas preparado para correr.
Ilustración de Progresito · Galacade

Un cerebro con gafas y zapatillas sale a correr entre cajas y letreros. La presentación ya deja claro que Progresito: La carrera del relato no se toma demasiado en serio a sí mismo. Sus instrucciones te invitan a «saltar tus principios» y «agacharte ante la consigna». Luego empieza la carrera y descubres que, entre broma y broma, tampoco te va a regalar mucho margen para reaccionar.

El chiste también está en lo que vas haciendo

Los marcadores hablan de principios esquivados y doblegaciones políticas. Es el tono del juego llevado a sus acciones: unas veces saltas y otras te agachas. La gracia se entiende enseguida, sin que necesites un tutorial largo antes de empezar.

Lo que sí conviene aprender es a distinguir el siguiente obstáculo. Saltar por inercia no arregla uno que te pide pasar por debajo. Y las cajas altas te obligan a acordarte del doble salto justo cuando más prisa llevas.

La píldora roja trae libros, no tranquilidad

Al recogerla te conviertes en erudito durante ocho segundos y puedes lanzar libros para romper obstáculos. Es un cambio pequeño con bastante personalidad: de pronto no todo consiste en esquivar. También puedes quitarte alguna cosa de delante.

El efecto termina, así que no conviene seguir pulsando como si los libros fueran a durar toda la carrera. En teclado se lanzan con F; salto y agachado tienen sus propios controles. Si juegas en móvil, verás los botones correspondientes en pantalla.

La misma caja parece otra cuando todo va más deprisa

La carrera acelera continuamente y un choque la termina. Esa es buena parte del reto: un obstáculo conocido puede pillarte tarde cuando llevas más tiempo corriendo. Aprender la forma de superarlo y aprender cuándo empezar el gesto son dos cosas distintas.

Para el siguiente intento, escoge una sola manía que corregir. Por ejemplo, dejar de saltar antes de mirar qué viene o recordar que una caja alta pide dos pulsaciones. Es más llevadero que intentar arreglarlo todo a la vez mientras la pantalla corre por su cuenta.

Sal a correr con Progresito. Si al final los principios quedan por el camino, que al menos no sea por haber calculado mal una caja. Y para probar otro runner con dos acciones muy distintas, date una vuelta por Pulse Runner.

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